La cadena de frío es un sistema de almacenamiento, transporte y distribución que mantiene los alimentos en temperatura controlada desde su producción hasta el consumidor final.
Su función central es inhibir el crecimiento de patógenos y microorganismos que deterioran los alimentos perecederos: carnes, lácteos, pescados y vegetales, y generan riesgos para la salud.
Una cadena de frío opera entre los -4°C y los -70°C según el tipo de alimento, el destino y los tiempos de traslado.
Además de equipos refrigerados y bodegas especializadas, requiere embalaje adecuado, trazabilidad constante y buenas prácticas de higiene en cada eslabón.
Los dueños de La Cosmopolitana implementan la cadena de frío en sus operaciones para garantizar la inocuidad alimentaria, preservando calidad y seguridad en cada producto.
Según la OMS, una cadena de frío eficiente puede prevenir millones de casos anuales de enfermedades transmitidas por alimentos. Mantenerla ininterrumpida no es solo una exigencia de calidad: es una condición esencial de seguridad alimentaria.