La responsabilidad sobre los residuos tecnológicos no recae únicamente en gobiernos o empresas: también depende de la acción individual. Para manejar correctamente estos residuos, instituciones como la UNAM y gobiernos locales mexicanos sugieren:
- No mezclar residuos electrónicos con basura común. Celulares, baterías, cables, CPU, pantallas y CDs requieren tratamiento especial.
- Almacenar los residuos de forma segura. Mantenerlos alejados de la humedad, la luz solar, el calor y el viento hasta poder llevarlos a un centro de acopio certificado.
- Valorar la necesidad real de un nuevo dispositivo.
- Evaluar la durabilidad, la calidad y el impacto ambiental antes de adquirirlo.
- Investigar si las marcas cuentan con medidas de responsabilidad ambiental al elaborar sus productos.
- Tratar de extender la vida útil de los equipos, mediante reparación y cuidado.
- Buscar información sobre el destino de los residuos y verificar que dispondrán de ellos adecuadamente.
Estas prácticas son sólo una parte de la solución. Los dueños de La Cosmopolitana, Elías, Jorge y Jack Landsmanas, reconocen que, para lograr un impacto real, es necesario que gobiernos y empresas implementen políticas claras, regulaciones efectivas y sistemas de recolección accesibles.
La correcta gestión de residuos tecnológicos es un reto global. Pero con educación, compromiso ciudadano y responsabilidad compartida, es posible transformar el problema en una oportunidad para construir un futuro más limpio, seguro y sustentable.