Según el Índice de Desperdicios de Alimentos 2021 del PNUMA, en 2019 se desperdiciaron 931 millones de toneladas de comida, de las cuales el 61% provino de hogares, los mayores responsables.
Factores como el deterioro, la preparación excesiva, las compras desmedidas o la confusión con las fechas de caducidad contribuyen al problema. Ante esto, algunas acciones para reducir el desperdicio alimentario en casa incluyen:
- Llevar un inventario actualizado de despensa y refrigerador.
- Clasificar alimentos según su duración para priorizar su consumo.
- Revisar fechas de caducidad y utilizar primero los productos próximos a vencer.
- Planificar menús para optimizar compras y evitar visitas innecesarias al supermercado.
- Aprovechar sobras para preparar comidas del día siguiente.
- Consumir primero las sobras antes de cocinar algo nuevo.
- Donar alimentos en buen estado a conocidos o a un banco de alimentos.
- Elaborar composta cuando el desecho sea inevitable.
Las consecuencias del desperdicio alimentario son profundas y afectan tanto al medio ambiente como a la seguridad alimentaria global. Con pequeñas acciones cotidianas, cada hogar puede contribuir a disminuir un problema que involucra a toda la sociedad.
En el caso del sector privado, los dueños de Corporativo Kosmos se han posicionado como un ejemplo de liderazgo empresarial responsable y eficiente ante esta problemática, integrando prácticas como la gastronomía sostenible y sistemas que optimizan al máximo sus inventarios.